
De vez en cuando hecho de menos llegar a casa y no poder comentar con alguien como ha ido el día, alguien que, además de yo misma, se preocupe por mí. Siempre he dicho "mejor sola que mal acompañada" y que el amor no está hecho para mí, pero hay momentos en los que me gustaría ser importante para alguien.
El día de mi cumpleaños, por ejemplo, apunto estuve de soplar las velas sola. Sabiendo lo que tengo en casa no me hubiese sorprendido lo más mínimo. Importarme, tampoco. Dolido, sí. Más que nada porque soy yo la que se encarga siempre de que los demás soplen las suyas.
En mi familia he asumido un papel que no me corresponde. Cuando falleció mi madre alguien tenía que tomar las riendas de una familia que se hundía y el papel me lo adjudicaron a mí. Estoy cansada de decirles que yo no soy ella. Da lo mismo, mi padre, se acoge a la postura cómoda y no dice nada y mis hermanas, sobre todo la del medio, se aprovecha de la situación.
Aunque vive con su novio, viene a comer a casa todos los días, exepto, claro, cuando tiene planes mejores. Se toma la libertad de criticar mi caos casero ( el orden no entra dentro de mis virtudes) pero tampoco colabora en evitarlo. Viene, come, se tira en el sofá y luego se marcha. Total, ya lo recogerá la "chacha". Como he aprendido a pasar, a no sentirme culpable y a hacer lo que me da la gana de vez en cuando estalla la tormenta. La última vez en un arrebato de orgullo, se marchó toda indignada. Estuvo una semana sin hablarme y sin aparecer por casa. Jajaaja, mejor para mí, menos trabajo!!!.